Trucos y consejos para la prevención de lesiones musculares

Tendón de Aquiles inflamado: ¿A qué se debe?

A causa de las tensiones por el suministro de sangre, el tendón de Aquiles puede sufrir varias lesiones y/o afecciones. Concretamente, existen tres: la tendinopatía de Aquiles, la tendinitis de Aquiles o la tendinosis de Aquiles.

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Tener un estilo de vida sedentario puede afectar negativamente a la salud de nuestros pies. Así lo ha concluido la ciencia y por ello es importante mantener una buena rutina de ejercicio físico diario. De lo contrario, el sedentarismo podría afectar a nuestros pies produciendo problemas biomecánicos relacionados con la movilidad, problemas dérmicos como verrugas plantares, hongos o papilomas, así como hinchazón, tener un pie diabético o reumático. Una de las posibles lesiones que podemos encontrarnos es la molestia en el tendón de Aquiles o la tendinitis de Aquiles.

En el artículo de hoy te vamos a hablar sobre el tendón de Aquiles, cómo tratarlo en caso de molestia y cuáles son los síntomas principales que se sufren. ¡Sigue leyendo!

Afecciones en el tendón de Aquiles

El tendón de Aquiles es el que conecta el músculo de la pantorrilla en la parte posterior de la pierna con el hueso del talón y es conocido por ser un tendón calcáneo. Básicamente, permite que el músculo de la pantorrilla mueva el pie, por lo que es el tendón más fuerte y más grande. Igualmente, permite también soportar el peso del resto del cuerpo.

A causa de las tensiones por el suministro de sangre, el tendón de Aquiles puede sufrir varias lesiones y/o afecciones. Concretamente, existen tres: la tendinopatía de Aquiles, la tendinitis de Aquiles o la tendinosis de Aquiles. La primera abarca las dos segundas afecciones y la tendinitis de Aquiles, la más conocida, se caracteriza por tener el tendón de Aquiles inflamado debido a un esfuerzo repetitivo o una lesión repentina. Por el contrario, la tendinosis de Aquiles se caracteriza por no tener índices de inflamación y sí tener un engrosamiento y rigidez del propio tendón. Sobre todo los deportistas suelen sufrir una de estas afecciones.

Si tienes una afección del tendón de Aquiles, debes tratarla lo antes posible. De lo contrario, podría causar que el tendón sea más propenso a sufrir un desgarro o rotura.

Cómo tratarlo y prevenir su aparición

Antes de enfocarnos en las formas en las que podemos tratar una molestia del tendón de Aquiles, debemos hablar de las formas de prevenirlas.

En primer lugar, para reducir el riesgo de padecer una tendinitis del tendón de Aquiles se debe retomar el nivel de actividad física de manera gradual. Es importante tomarse la actividad física con calma y no forzarnos a nosotros mismos con actividades que requieran un esfuerzo excesivo. Asimismo, se debe usar un calzado adecuado, realizar estiramientos todos los días para potenciar la movilidad muscular, fortalecer el músculo de las pantorrillas y hacer entrenamientos cruzados. Es decir, combinar ejercicios de alto impacto como correr y saltar con actividades de bajo impacto (caminar, ir en bicicleta, nadar, etc.).

Ahora bien, en caso de que ya padezcamos la lesión, existen algunas formas de tratarla. Sus síntomas son fácilmente detectables: molestias leves en la parte posterior de la pierna o arriba del tobillo y también se puede sentir rigidez en la misma zona. Hay algunos tratamientos caseros que podemos poner en práctica para aliviarlos, como la llamada técnica RICE. Ésta se refiere a llevar a cabo reposo, aplicar hielo sobre la zona, compresión (es decir, envolver la zona haciendo cierta presión) y elevación (poner en alto los pies y las piernas para contribuir a la circulación sanguínea y de esta manera también reducir la hinchazón).

Sobre cuándo y cómo retomar la vida normal, sin duda el proceso debe ser progesivo. Es recomendable empezar realizando algunos ejercicios de bajo impacto antes de volver a la rutina de aquellos que requieren de mayor esfuerzo. Se recomienda dejar algunos días o semanas de reposo en función del grado de la lesión. Recuerda que no todas las lesiones son del mismo grado, pero ante todo se debe tener paciencia y llevar a cabo el proceso de recuperación de forma gradual.

Existen también algunos complementos externos que pueden ayudarnos a prevenir lesiones. Por ejemplo, los complementos por vía tópica como Fisiocrem Gel Active, que actúa como preparador del músculo antes y después de realizar cualquier actividad física. Con ingredientes naturales como la árnica, la caléndula, el hipérico y la melaleuca, este gel de fácil aplicación y absorción en la piel te ayudará a preparar tus músculos y ligamentos tanto antes como después del ejercicio. Es una excelente opción que contribuye a evitar lesiones tanto durante la vida cotidiana como durante la realización de ejercicio.

Ahora que ya sabes qué es el tendón de Aquiles y las afecciones y lesiones que se pueden tener en él, no olvides cuidarte también mientras realizas ejercicio. La salud de tus pies y piernas también es importante. Piensa que llevan todo el peso de tu cuerpo, ¡te lo agradecerán!

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