Consejos y pautas para tratar lesiones musculares

El desgarramiento muscular

El desgarramiento muscular forma parte de las lesiones más comunes que se generan en las personas que practican algún deporte, aunque también pueden darse en personas que no son deportistas.

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El desgarramiento muscular forma parte de las lesiones más comunes que se generan en las personas que practican algún deporte, aunque también pueden darse en personas que no son deportistas. Y, si bien es cierto que se da con mayor frecuencia en los deportistas de alto rendimiento, también es normal encontrarlo en aquellos que practican deporte de forma ocasional. A continuación, te daremos toda la información que necesitas saber sobre el desgarro muscular.

Lo primero de todo es diferenciarlo de la contractura muscular, por ello te dejamos aquí un post con amplia información sobre qué es la contractura muscular y cómo se puede tratar.

Qué es un desgarro muscular

Es una lesión de uno o más músculos, en la que se rompen cada una de las fibras que lo componen y se produce una hemorragia interna, generada por la rotura de los vasos sanguíneos que se encuentran en el músculo. Esta combinación produce un dolor intenso que, en la mayoría de los casos, va a obligar a la persona a cesar las actividades que se encontraba realizando.

Quienes sufren este tipo de lesiones, describen este momento de rotura como una “pedrada” o “pinchazo”, que con el paso de los minutos aumenta de intensidad. Ten en cuenta que esta lesión puede afectar cualquier músculo o grupo muscular.

Cómo se produce el desgarro muscular

El desgarramiento muscular se puede generar por dos mecanismos principales: distensión y contusión. Hablamos de esta última cuando se recibe un golpe directo en una región muscular determinada, en la que puede haber una rotura irregular, que puede ser de diferentes tamaños. Generalmente, este tipo de lesión se da en los deportes de contacto como el fútbol, rugby, baloncesto o artes marciales, entre otros.

Por otro lado, está el mecanismo de distensión, que muchas veces es conocido como “tirón”, y se produce al estirar o distender un grupo muscular sin previo calentamiento, así como al tener una mala postura en el trabajo. Este es el tipo de desgarro muscular que se suele presentar en los isquiotibiales y los cuádriceps.

Cuáles son los síntomas

Los síntomas del desgarro muscular van a depender del tipo de desgarramiento y, de acuerdo a su grado, éste puede ser menos o más doloroso:

  • Desgarro muscular de primer grado: en este se presenta una zona sensible en el sitio de la lesión, acompañado de aumento de tensión. Generalmente, las personas pueden seguir realizando sus actividades diarias, pero con precaución.
  • Desgarro muscular de segundo grado: causa un dolor moderado, localizado en la zona de lesión. Además, el músculo se torna rígido y aparece inflamación a su alrededor. Será necesario mantener reposo absoluto por algunos días, aunque podrá moverse.
  • Desgarro muscular de tercer grado o grave: el dolor será muy fuerte y habrá mucha inflamación. La persona se va a encontrar imposibilitada para hacer cualquier tipo de movimiento o de actividad.

En cuánto tiempo se cura un desgarro muscular

La recuperación de una lesión de este tipo va a variar dependiendo de algunos factores, como el tamaño de la región afectada, o el grado y el estado de salud antes de la lesión. Sin embargo, si se cumple un tratamiento adecuado, el tiempo aproximado de recuperación es el siguiente:

  • Para el desgarro de primer grado, el tiempo de recuperación es de 8 a 10 días.
  • En el caso del segundo grado, va desde 3 a 4 semanas.
  • Por último, el tercer grado, por ser el más grave, puede durar hasta 3 meses.

Cómo acelerar la recuperación de un desgarramiento muscular

En caso de tener un desgarramiento muscular, aunque el tratamiento depende de muchos factores, hay algunas medidas que puedes tomar para contribuir a su mejora:

  • Mantener reposo: es fundamental el reposo y no realizar actividades que empeoren la lesión. Por supuesto, no se debe practicar ningún tipo de deporte, hasta que el desgarro haya sanado por completo.
  • Terapia de frío: se recomienda, en los primeros días del desgarro, aplicar bolsas de hielo en la región lesionada de 10 a 15 minutos 4 veces al día. Esto va a ayudar a reducir la inflamación y disminuir la hemorragia.
  • Terapia de calor: cuando la lesión ya no esté en fase aguda, se recomienda la colocación de bolsas térmicas en intervalos de 20 minutos; de igual forma, hay que aplicar calor en el calentamiento previo a la fisioterapia.
  • Fisioterapia: programa de ejercicios específicos para que los músculos vayan estirando y se fortalezcan de forma progresiva.
  • Geles y cremas: con la finalidad de aliviar el dolor, se pueden usar productos como Fisiocrem spray active ice, para que el proceso de recuperación sea más tolerable.

Cómo se previene el desgarramiento muscular

Una de las cosas fundamentales para prevenir un desgarro es hacer un calentamiento previo antes de la actividad física, deportiva o cualquier otro esfuerzo físico, con la finalidad de preparar a todo el sistema músculo-esquelético para el ejercicio a realizar. De igual forma, es importante llevar una alimentación sana y mantenerse hidratado, para que las células y fibras que conforman los músculos se encuentren en las mejores condiciones.

Después del ejercicio, puede utilizarse Fisiocrem spray active ice que ayuda a aliviar el dolor y molestias musculares del desgarro gracias a su efecto frío inmediato y, además, elimina síntomas de otras lesiones como dislocaciones, contusiones, moretones, dolor de espalda y distintos traumatismos.

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